Conversando con José Morey, artista plástico loretano

Autor: 
Fernando Montalván

¿Existe algún hecho trascendente que haya marcado tu carrera. Cómo devino José Morey en pintor?

Durante mi residencia en Lima, 1970 - 1985, me preocupé por estudiar carreras cortas como: Publicidad y Marketing en ADV Perú, Fotografía en la Universidad de Lima, Fotomecánica en Gestetner del Perú, y Diseño Gráfico y Publicitario en Cenecape Metropolitano. Tenía talento innato para el dibujo y la pintura, pero limitada para la ilustración y el diseño de bocetos. La técnica aprendida me fue suficiente para resolver problemas de composición y producción de artes finales para diferentes tipos de impresos.

De regreso a Iquitos, nuevamente en mi ciudad natal, me dediqué por un par de años a volcar toda mi experiencia de artista gráfico de manera profesional. Diseño y montaje para la revista de cable TVS, y fotomecánica y montaje en el Centro de Estudios Teológicos de la Amazonia CETA.

El año 1988 ingreso a la Escuela de Bellas Artes “Víctor Morey Peña” para seguir la carrera profesional durante 5 años, con la finalidad de pulir y mejorar la habilidad del dibujo y la pintura, para continuar en la publicidad con mejores herramientas.

En 1992 egreso con muchos conocimientos de la plástica pero sin un estilo definido que marcara alguna diferencia con los trabajos que venían mostrando muchos pintores. Es decir, temas como el paisaje de bosques, ríos y casitas, atardeceres con técnicas impresionistas y realistas compitiendo con verdaderas estampas fotográficas. Costumbrismo urbano de vendedoras de aguaje, lavanderas, por citar modelos. Bodegones de frutas típicas sobre hojas y mocahuas shipibas, campas o cocamas, con técnicas híper-reales, figuras domésticas de nuestra sociedad rural.

Hasta el año 1995 estuve produciendo esta clase de trabajos. Al año siguiente hice mi primera exposición individual con una propuesta geométrica de interpretación de flora y fauna amazónica. Recién, por primera vez me sentí a gusto con lo que hacía, pues empezaba a alejarme del paradigma plástico mostrado hasta entonces en nuestras escasas galerías de arte.

Luego me aparté un poco más y con motivo de la primera Bienal de Lima el año 1998 en su etapa regional o de clasificación, participé con tres obras de estilo geométrico abstracto que me sirvió para obtener Mención Honrosa y la invitación a exponer en Lima junto con todos los clasificados a nivel nacional. Esto significó para mí, mucho más de lo que pensaba o anhelaba por mi corta carrera como artista pintor.

Lo que vino después fue una sucesión de etapas intensas de trabajo continuo y metódico, pintando de todo, interactuando con mi compromiso laboral como docente de arte en la escuela, hasta tener mi primer encuentro con la “llanchama”. Desde aquí empieza otra historia.

Concluyendo con la pregunta, creo que la Mención Honrosa obtenida en el Salón Regional de Iquitos que me llevó a participar en la muestra colectiva de la Primera Bienal de Lima, en 1998, fue el hecho trascendente que marcó mi carrera, sobre todo porque se dio en mis inicios como artista.

 Curandera¿Cuánto tiene que ver tu mundo interior con la temática de tu trabajo?

 Una experiencia que recojo de los años que llevo pintando bajo la motivación de la lectura de los mitos y leyendas de la Amazonía, algunas de las cuales he recibido como una herencia cultural familiar, me refiero a los cuentos que relata mi padre - Víctor Morey Peña (1900-1965) - en su libro titulado “El Motelo”,  como el Chullachaqui, Ayaymama, etc y otros relatos literarios regionales, andinos y universales, de las culturas milenarias del planeta, que enriquecen la gran variedad de mi trabajo plástico, se da a través de las series de obras que preparo con motivo de mostrar en exposiciones periódicas y que marcan distancia unas a otras con respecto al uso de la técnica.

La temática comienza con el descubrimiento y modo de usar la “llanchama”, material orgánico amazónico. En la primera muestra se puede observar un mundo surreal. La selva, con sus espíritus, yacurunas y chullachaquis. Un laberinto de seres fantásticos e irreales.

La segunda muestra, tiene la variante de no saturar las imágenes en el espacio del soporte como en la primera, respira un poco con zonas sin pintar, para apreciar el material.

La tercera y última muestra realizada sobre la tela natural como soporte, tiene la particularidad de la síntesis compositiva, las formas ya no están apretadas como en la primera y segunda serie. Interiormente ha habido una evolución del pensamiento creativo. Del asombro y la aventura de la primera serie y su tránsito a las siguientes,  surge un entendimiento y conexión con el material. Pienso que la llanchama me está orientando hacia algo que misteriosamente guarda en su frágil estructura. Pienso que se comunica conmigo, que me habla, me dice que el camino va a ser muy largo y emocionante, que sólo me va brindar la nobleza de su enseñanza.

Han transcurrido más de diez años que estoy trabajando con este material. Del soporte como técnica inicial pasé al collage. Piezas pequeñas de llanchama deshilachada, encoladas sobre un lienzo de lona. Sobre esta textura diseño la misma temática, mitos. Varía la técnica del pintado, tonos degradados con pinceles de pelo, veladuras, pincel seco, etc. En esta etapa -2007- vuelven los seres fabulosos y extraños personajes. Los lugares, como la profundidad de los ríos y la espesura de bosques inhóspitos, la saturación del color y el trato de la textura como alto relieve se muestran como algo extraño y misterioso. Ahora, después de unos años, analizando y contrastando con mi vida de entonces, el conjunto de mi trabajo, pienso que refleja el estado de salud por el que iba a atravesar. En efecto, después de esta exposición -enero 2007- que curiosamente un auspiciador del catalogo, desde Lima tituló, “Mundos llanchama en colores de ayahuasca”, en diciembre del mismo, caí enfermo, hospitalizado en Lima por tres meses. La trementina, el aceite refinado de linaza, los vapores de químicos que contienen los óleos de pintura, y las largas horas de trabajo absorbiendo estos olores, hicieron parte del trabajo en detrimento de mi salud.

Dos años después, en mayo del 2009, realizo una nueva muestra individual en Lima, recuperado en el 70% de mi salud, las nuevas obras que presento tienen nuevo rostro. Aún conservo un poco de aparente enfermedad en algunas pinturas de collage. Tienen colores apagados y grises, algo oscuros. Pero otros de la misma exposición muestran lo contrario, son alegres, audaces en las propuestas y tienen colores brillantes.

El 2010, la llanchama me muestra una nueva etapa, nueva técnica, otra variante de su archivo genético, de su memoria de vida en el árbol que la mantuvo hasta su emancipación. La llanchama trasciende con su bondad natural en su fusión con el artista que le dará nueva etapa de transito de expresión plástica. Pero la llanchama en esta etapa ya no está físicamente, analógicamente. Ahora su presencia es virtual. Solamente las líneas impresas de la llanchama aparecen pintadas sobre el lienzo. Estas líneas van a dar paso a lo que ahora es el sistema del diseño de mis pinturas. Sobre estas líneas desarrollo las nuevas composiciones, sin apartarme totalmente de los mitos, sólo que ahora esta temática también se ha vuelto innovadora, creativa. En esta etapa, los personajes fabulosos se crean para dar paso a leyendas que se desprenden de la evocación que puedan ofrecer en el momento de su observación análisis y descubrimiento. Por eso a partir de algunos de mis trabajos he realizado escritos relatando historias promovidas particularmente por estas imágenes.

¿La luz y el color que observamos en tu trabajo nos remite a nuestro eco-ambiente amazónico, podrías comentarnos sobre esto?

Estos últimos trabajos, forman parte del ahora, del presente, están en evolución permanente. La luz viene como el amanecer o el atardecer. Nunca en el cenit. Casi siempre es un amanecer por que viene del horizonte. Frente a los ojos. Por eso es que son brillantes, claros en comparación con las formas de segundos y primeros planos. La luz está situada en el fondo del cuadro. Detrás, como atmósfera limpia y clara, con hojas de los arboles en contra luz, como símiles de telas de encaje, como cuando nos situamos bajo un árbol y miramos hacia el sol bajo esa sombra de textura aérea formada por hojas y ramas superpuestas.

El color se hace presente en los planos cercanos con tonalidades cálidas. Tierras, amarillos, ocres, naranjas, carmines y bermellones, con la presencia de secundarios fríos, en contraste, ubicados estratégicamente para realzar mucho más a los cálidos generalmente predominantes. El color refleja la pigmentación pura del tono primario, gracias a la abundante referencia de la naturaleza y la generosidad solar. En esta parte geográfica de bosque tropical donde hemos nacido, llevamos un registro de memoria visual fijada desde pequeños. El verde del árbol de mamey y sus frutos de rojo carmín y bermellón, son de gran atracción. Más aún en determinada temporada del año, las flores menudas y rosadas del mismo mamey al pie del árbol como alfombra natural. Mención de muchas frutas, mariposas y flores que han desarrollado verdaderas obras de arte de la naturaleza, las  mismas que guardamos en la memoria y que volcamos circunstancialmente como expresión artística. Por esta memoria que guardamos del entorno residencial de bosques, es que podemos usar los colores eco-ambientales amazónicos. Aunque a veces los estados de ánimo pueden reflejarse en colores apagados o grises, también estos pueden tener connotaciones inteligentes de su uso para aquellas personas que gustan de vivir en grandes ciudades y un poco apartados o solitarios. Aunque este no es el caso de mi trabajo, es importante mencionar que el color tiene referentes sicológicos. Su uso puede reflejar estados de ánimo. Los publicistas conocen esto. Los artistas también.

¿Qué planes tienes para el futuro?

En realidad tengo muchos planes. Viajar, realizar exposiciones, escribir notas relacionadas a historias que puedan motivar las imágenes de mis trabajos. Editar un catalogo a manera de retrospectiva de mis muestras individuales.