Préstamos problemáticos del quechua en el castellano de la Amazonía peruana

Autor: 
Fernando Antonio García Rivera

Resumen

En este artículo, analizo dos préstamos del castellano de la selva peruana, ayahuasca y ampi, provenientes del quechua y cuyas etimologías son problemáticas. Al aplicar una regla de cambio histórico en algunas variedades del quechua se postula una nueva interpretación para la etimología de estas dos palabras tan usadas en el castellano de la Amazonía peruana. Palabras claves: quechua, castellano amazónico, préstamos, ayahuasca, ampi.

1. Antecedentes

El quechua es una de las lenguas amerindias con mayor influencia en las hablas del castellano de la región amazónica peruana. Esta lengua indígena habría llegado a través de dos vías de entrada hacia Maynas: “los ríos que descienden la Cordillera desde Ecuador y la cuenca del Huallaga que la conecta con Lamas y Chachapoyas” (Chirif, (2016: 13).

Entre los numerosos préstamos del quechua en los castellanos de la Amazonía peruana, está la palabra ayahuasca cuya etimología perecía clara (del quechua aya “espíritu” y de huasca “liana”). Sin embargo, un análisis histórico de los cambios ocurridos en las variedades quechuas da una pista para definir la etimología de esta palabra. Del mismo modo, aplicando el mismo cambio histórico a la palabra ampi, se constata que su etimología también debe ser definida de manera conveniente. Al aplicar la regla histórica del quechua de eliminación de la consonante *h en inicial de palabra se constata que aya proviene de haya “amargo” y ampi de hampi “remedio o veneno”.

Cerrón-Palomino (1987: 159) sostiene que desde el Proto Quechua se produjo un cambio del fonema *h con su eliminación en inicial de palabra en varias variedades del quechua como en Ferreñafe, Cajamarca, Amazonas, San Martín, Pastaza así como en la variedades ancashinas de Yungay, Huailas, Corongo y Sihuas2. Este cambio también se produjo en el quechua argentino, en variedades quechuas del oriente ecuatoriano y en el ingano de Colombia. Los ejemplos que menciona el autor son del habla ecuatoriana de Tena:

hapi- → api- “agarrar”3

hampi- → ambi- “curar”

hatun → atun “grande”

haya-q → aya-k “picante”

hucha → ucha “falta”

Como se puede ver en los ejemplos, las palabras actuales del quechua de Tena han sufrido la pérdida de la consonante /h/de inicial de palabra. Aunque algunas variedades del quechua actual muestran esta pérdida, otras variedades del quechua, como la variedad ayacuchana, siguen pronunciando estas palabras como hapi-, hampi-, hatun, hayaq, hucha, aclarando que la consonante /h/ es una velar fricativa sorda que suena como una “j” suave del castellano.

No sabemos en qué momento se comenzó a interpretar el primer componente de ayahuasca como “aya” con significado de “muerto” o “espíritu”. Debió ser cuando el informante quechua tradujo automáticamente aya como “muerto”, lo cual es correcto en muchas variedades del quechua. Pero en este caso, no lo relacionó con el término hayay “picar” o haya “agrio” existentes en varias variedades del quechua. O tal vez en la variedad del informante solo se usaba el término ayak “amargo” y ayay “amargar” que parecían no tener relación con aya de ayahuasca.

El Diccionario de Real Academia Española define así el término ayahuasca: “(Del quichua aya, muerto y huasca, cuerda). f. Ecuad. y Perú. Liana de la selva de cuyas hojas se prepara un brebaje de efectos alucinógenos, empleado por chamanes con fines curativos.”

Esta interpretación popular tal vez se ha debido a la existencia de la palabra aya en variedades quechuas actuales como Huallaga (Weber, 1998), Ayacucho (Soto, 1976), San Martín (Doherty, 2007) y Cusco (Cusihuamán, 1976), en las cuales tiene el significado de “muerto” o “cadáver”. Pero, no se ha tomado en cuenta que en estas mismas variedades existe otro término más lógico para describir la liana en cuestión. En el quechua de Huallaga se consigna aya-y “picar” (Weber, 1998), haya-y “picar” en Ayacucho (Soto, 1976), ayak “hiel, amargo” en San Martín (Doherty, 2007) y hayay “picar” en Cusco (Cusihuamán, 1976).

Es decir que en las variedades en las que se produjo la eliminación de la *h en inicial de palabra, encontramos un sustantivo aya que verdaderamente tiene el significado de “muerto” y encontramos un verbo ayay “picar, amargar” que no tiene nada que ver con dicho sustantivo.

2. Análisis

Sabiendo que el quechua ingresó a la Amazonía peruana principalmente desde el oriente ecuatoriano y desde el departamento de San Martín, es bastante probable que la palabra ayahuasca ingresó cuando ya se había producido la eliminación de la *h en inicial de palabra, en las variedades que se hablaban en el Ecuador y en San Martín.

Los que desconocían la eliminación de la *h en las variedades quechuas, que al parecer dieron origen a las palabras prestadas del quechua en la Amazonía peruana, interpretaron aya como muerto y waska como soga y dieron la etimología de “soga del muerto” o “soga de la muerte” o “soga del espíritu”. En cambio, es más lógico interpretar aya del verbo aya-y “amargar” o del nominal aya “amargo”, ya que en estas variedades ya no se pronuncia como hayay o haya.

La primera vez que tomé un sorbo de bebida de ayahuasca sentí un sabor bastante amargo y no se me ocurrió en ese momento asociarlo con la palabra haya que sí existe en mi variedad del quechua con el significado de “amargo” o “picante”. Cuando más tarde intenté asociar el nombre de esta planta con el verbo hayay quedé apabullado por numerosas personas y numerosos escritos que con mucha seguridad decían: ya está establecido que ayahuasca viene del quechua aya “espíritu” y huasca “soga”. La interpretación exótica (soga del espíritu) parece más poderosa que una interpretación mundana (liana que amarga).

Una revisión de la bibliografía en quechua revela que estamos hablando de haya-y “amargar” o haya “amargo”, y waska “liana o soga”. Se trata entonces de “la liana amarga”. Este mismo fenómeno ocurrió con la palabra ampi, que viene de la raíz verbal hampiy “curar o envenenar” o del sustantivo hampi “remedio o veneno”. Del mismo modo, esta palabra ingresó al castellano amazónico cuando ya había perdido la *h en inicial de palabra, como hemos demostrado por las referencias ya citadas. En varias variedades del quechua amazónico se usa también ambi como “remedio o veneno”. Los términos ampiri y ambil (Chirif, 2016) también se relacionan con el más antiguo término de hampi.4

3. Conclusiones

Es importante conocer que el quechua ha ingresado a la Amazonía peruana en diversos momentos y por diversas vías y desde variedades específicas. Este conocimiento ayuda en la interpretación de la etimología de los préstamos del quechua en el castellano de esta región.

La aplicación coherente de una regla de cambio histórico en las variedades quechuas ayuda a explicar una etimología dudosa para la palabra ayahuasca en las hablas del castellano amazónico peruano.

El conocimiento de las posibles rutas de ingreso del quechua en las hablas de la Amazonía peruana ayuda en el reconocimiento de las variedades del quechua que mayormente influyeron en las hablas castellanas de esta región.

Quedan aún varios préstamos del quechua, o de otra lengua originaria, vigentes en las hablas de la Amazonía peruana que necesitan ser examinadas tomando en consideración evidencias históricas y el conocimiento de los cambios ocurridos en dichas lenguas fuentes o en las mismas hablas del castellano amazónico.

4. Referencias

Adelaar, Willem. (2007). The Languages of the Andes. New York: Cambridge University Press.

Calvo-Pérez, J. (1993). Pragmática y gramática del quechua cuzqueño (Monumenta Lingüística Andina, Vol. 2). Cuzco: Centro de Estudios Regionales Andinos Bartolomé de Las Casas.

Chirif, Alberto. (2016). Diccionario Amazónico. Voces del castellano en la selva peruana. Lima: Lluvia Editores y CAAAP.

Cerrón-Palomino, Rodolfo. 1987. Lingüística Quechua. Cuzco: Centro de Estudios Rurales Andinos “Bartolomé de las Casas”.

Cusihuamán, Antonio. (1976). Diccionario Quechua Cuzco-Collao. Lima: IEP, Ministerio de Educación.

Doherty, Jaime, et al (2007). Diccionario del Quechua de San Martín. Lamas: Academia Regional de Kechwa de San Martín.

Parker, G. (2013). Trabajos de lingüística histórica quechua. Rodolfo Cerrón-Palomino, editor. Lima: Fondo Editorial PUCP.

Soto, Clodoaldo. (1976). Diccionario Quechua Ayacucho-Chanca. Lima: IEP, Ministerio de Educación.

Soto, Clodoaldo. (s.f.) Runasimi-kastillanu-inlis llamkaymanaq qullqa Ayakuchu-Chanka I Rakta. CSR-PARWA.

Weber, David, et al. (1998). Rimaykuna. Quechua de Huánuco. Diccionario del quechua del Huallaga con índices castellano e inglés. Lima: ILV.

Nota

1. Lingüista y Educador. Profesor del Programa de Formación de Maestros Bilingües de la Amazonía Peruana (FORMABIAP). Actualmente, especialista del Equipo de Desarrollo Educativo de las Lenguas de la Dirección de Educación Intercultural Bilingüe (DEIB) del Ministerio de Educación del Perú.

2. En la reconstrucción de las proto-formas de las lenguas, éstas se suelen representar con el asterisco * antes de la forma reconstruida. Por eso, se representa la proto-forma como *h. Aunque veremos que esta proto-forma se encuentra en la pronunciación de algunas variedades del quechua.

3. Se ha simplificado la presentación de las proto-formas sin cambiar el estatus de los fonemas reconstruidos.

4. Para el quechua del autor de esta nota, hampi es “remedio o veneno” dependiendo del contexto de uso y ampi es “tonto”, por eso es más lógico interpretar el ampi o ambi del quechua amazónico como “remedio o veneno”.