La lógica del discurso poético*

Heinrich Helberg Chávez

La poesía ha sido cultivada como un don, — o una inspiración divina.

No existen instrucciones sobre cómo hacer poesía; eso implica que es necesaria la fantasía, tanto para producirla como para entenderla. No hay un juego de reglas establecido y tampoco se piensa que pueda establecerse.

¿Fantasía? – ¿O imaginación? Eso depende de la poesía. ¿Hay acaso alguna poesía que solo consista en imaginar, o crear imágenes? ¿O estamos calando más hondo? Federico García Lorca dice de Juan Ramón Jiménez, que su poesía es solo imaginación. Pero no tenemos que creerle.

La poesía como la fantasía parecen no tener reglas.

Sin embargo, todos queremos entender, aunque no es claro en qué consiste entender poesía.

Las reglas de la fantasía son distintas a las instrucciones. Si pensamos que las reglas son siempre instrucciones, entonces la gramática de la fantasía es distinta. Parte, por ejemplo, de las coincidencias en que esto y aquello es significativo. Por qué es significativo es otra cosa. Eso no necesariamente está a la vista. Puede ser, por ejemplo, que las imágenes fantásticas vivan de conexiones subterráneas con las fuentes de la vida y el sexo. O con la muerte.

También hay imágenes insulsas, que solo podemos catalogar como extrañas, bizarras o caóticas. Ni nos fascinan ni nos provocan interpretaciones.

Cuando algo nos fascina es que nos está tocando alguna cuerda; el tema es ahora averiguarlo.

Los procesos de creación y aceptación de la poesía escrita son largos y complejos y están referidos en parte al gusto de la gente, que tiende a cambiar con las culturas y su historia. Justamente porque existen estas conexiones subterráneas, no reconocidas, en la lógica de la acción humana.

En una etapa primera, el interés se pone en cómo se hace la poesía, así surgen indicaciones como la de Demócrito, que es necesario un toque de locura para ser poeta. Lo cual puede ser cierto, pero que hay que saber entender qué quiere decir con eso. La locura del poeta es su capacidad de transformar el lenguaje para darnos otra visión de la realidad. Tiene que inventar otra manera de hablar y es a eso lo que llamamos locura. La atención se centra entonces en cómo se hace esa diferencia de lo cotidiano.

Que la poesía obedece a la locura significa también que tiene coherencia interna; es como si obedeciera a una ley, pero no hay la ley, solo hay los ejemplos. Y sin embargo los ejemplos no son fortuitos.

Estamos a la búsqueda de algo que no sabemos qué es.

En una primera etapa de acercamiento a la poesía, lo hacemos a través de la comprensión de un mensaje. Y así surgen artes poéticas para dar instrucciones de cómo hacerlo. Pero las instrucciones siempre llegan tarde. Porque la invención no tiene límites ni reglas previsibles. Por eso libros como las cartas de Rilke a un joven poeta siempre parecen desenfocados, porque tratan de la poesía como un oficio o una actividad que tiene riesgos de acertar y fracasar. Es decir, como si se supiera qué se quiere antes de empezar. Y eso no tiene límites cuando se trata de verdaderos creadores. Tuvo que pasar mucho tiempo para que la atención pasara del acto creativo a la explicación del sentido de un poema, y entonces se asumiera que había un contenido y una forma. Es con Schelling y con Hegel que se dan este paso.

El problema con este tipo de hermenéutica es que trata al texto poético como un texto cualquiera que tiene un mensaje que puedo expresar en otras palabras. Y eso refuerza la estética de fondo y forma. El problema es aquí que la forma de decirlo es el contenido o que el contenido es inseparable de la forma cómo se dice. Y eso sucede cada vez que se crea un nuevo lenguaje, como lo quiere implantar Hegel con su dialéctica. No solo con la poesía.

Como explica Adorno los problemas filosóficos no son independientes de la terminología. La filosofía tiene que inventar una manera de concebir y de expresarse y solo en esa manera se pueden distinguir ciertos problemas.

Pareciera que existe un mercado para la poesía que ya tiene claro con qué criterios va a juzgar el producto. Pero ese mercado no existe. Es el poema el que va a crear su audiencia.

Queremos tener algo para nosotros: un mensaje, una moraleja, una visión de las cosas de la vida. Un mensaje – es como llevar una moneda en el bolsillo. Y a eso están dedicadas muchas interpretaciones de poemas.

En una segunda etapa lo que se quiere decir no es tan relevante como la forma. Apreciamos la manera cómo se dice. Roman Jakobson dice que el lenguaje poético está centrado en el lenguaje que es el medio de comunicación y no en el mensaje.

¿Pero cuál es la forma en poesía? – ¿La manera cómo se expresa algo? — Y ese algo puede decirse de otra manera. La respuesta es que a veces sí, que a veces el uso de una imagen puede ser sustituido por un significado literal. Pero otras veces no. El sentido de la poesía es más complejo que eso. La poesía no es entonces un adorno de un mensaje, no es otra manera de decir las cosas, ni una complicación inútil. Las imágenes son insustituibles. Y pueden ocurrir distintas cosas con las palabras y su sentido trastocado, como un juego de doble sentido. Quiero decir que la poesía no solo trabaja con imágenes, juega con el lenguaje de mil maneras.

El sentido del poema es entonces que experimentemos ese doble sentido. El poema se vuelve entonces un objeto de demostración de sí mismo.

¿Y qué quiere decir, entonces? Nada. No quiere decir nada, sino que es como es. En otras palabras, la lógica de fondo y forma o de contenido y forma no se aplica. No hay mensaje. En su lugar hacemos experiencias.

Se diría que experimentamos la realidad con otro lenguaje.

Tanto cuando prestamos atención solo al contenido que queremos extraer como cuando gozamos de la forma, seguimos cautivados por la apreciación de contenido-forma. En ambos casos estamos dispuestos a descubrir el sentido de un texto o poema. En otras palabras, seguimos tratando al poema como un texto cualquiera – un texto cuyo sentido podemos decir de una manera, pero también de otras maneras, porque lo que quiere decir no depende de la forma como está expresado el pensamiento.

Pero ya el hecho que un poema pueda ser escrito y reescrito muchas veces por un autor como Hölderlin, aparentemente buscando la perfección, debe ponernos en alerta - ninguno de los textos de Hölderlin es mejor o peor que el otro, ni cabe hacer esa distinción entre mejor y peor. Sobre todo, no es cierto que el último sea la versión definitiva. Las variaciones constantes demuestran otra cosa: la construcción del discurso poético.

No es la forma lo que sostiene el poema, sino el lograr compartir ciertas experiencias.

Una experiencia es la musicalidad del lenguaje.

Un conjunto de estrategias poéticas constituye un lenguaje poético.

Existen gran variedad de discursos poéticos que muestran cada uno una serie de recursos.

La poesía busca producir un efecto poético. Y esos son los recursos poéticos de un discurso.

Los efectos poéticos son compartidos entre el autor y su público - esto significa que son parte de una misma comunidad de sentido. O al menos que pueden generar puentes entre sus comunidades.

La poesía china difiere en muchos sentidos de la occidental, y por eso una traducción en este caso es como una reconstrucción o mejor una recreación con otros medios, también para otro público con otras expectativas.

Arthur Rimbaud descubre la poesía que no tiene mensaje, la poesía que es solo experimentar su fabuloso lenguaje y los virajes de su increíble fantasía. El resultado: un mirage completo. No se necesita más. La historia, si la hay, es tonta, pueril o innecesaria. Las interpretaciones sobran. Uno quisiera decir, solo lee el poema y déjate llevar.

¿Hay aquí una conexión con la música? – Hay música que queremos seguir a cada paso, decir, ahora se pregunta, ahora juega, está dramatizando, y hay otra en la que simplemente queremos dejarnos llevar (Franz Schubert).

Si no percibes un efecto poético, entonces hay que retroceder y explicarte los porqués y cómo se genera. Cuando las canciones quechua citan palabras en castellano, varían sistemáticamente la acentuación. Y uno puede no entender qué pasa, por qué eso. Y la respuesta es que es rico. Es como fastidiar y sentir placer en eso.

Los efectos poéticos nos dan placer, pero de muchas formas.

Existe también la poesía de la vida. Nos tropezamos con la poesía de la vida, en un paisaje, en una situación, con una persona que nos inspira. Vemos una rosa blanca iluminada de azul – y decimos: qué poético. O nos cuentan una historia de dos prisioneros que se quieren y están en celdas separadas, pero han encontrado la manera de comunicarse a través de un hueco en la pared, donde solo pueden introducir un sorbete y soplar el humo de cigarrillo, como quien le hace llegar un aliento (Jean Ganen en Un Chant d’amour). Y eso nos impresiona como poético. Muchas cosas diferentes pueden impresionarnos como poético. Un chant… debe ser la película de cine más intensamente poética que se haya hecho.

Decimos entonces cosas como ¡Qué belleza! ¡Eso me gusta! - ¡Qué inspirado!

Y en todos estos casos hay una transformación de por medio.

Recursos para generar poesía – han sido descubiertos y usados por la humanidad en distintos lugares y en diferentes etapas de la humanidad.

Aquí algunas estrategias poéticas:

1. Musicalizar el lenguaje con verso, rima, aliteración y otros recursos
2. Jugar con el lenguaje, deformándolo adrede
3. Encontrar la imagen (ilustración gramatical) para un concepto
4. Escenificar un concepto, como en ciertos mitos
5. Intimar; introducirnos a la esfera de lo privado
6. Encontrar las contradicciones de la vida
7. Usar del humor revelador
8. Develar la gramática profunda del lenguaje cotidiano
9. Ir de lo personal a lo universal
10. Hacer que lo pequeño produzca lo grande
11. Hacer magia
12. Practicar la empatía
13. Develar un nuevo aspecto de la realidad
14. Usar de la lógica de la comprensión emocional – convertir un contenido en emoción
15. Conectar un hecho cotidiano con una visión de la vida o con una cosmovisión
16. Usar de un ejemplo para enseñar una generalización
17. Hacer de una anécdota la ilustración de un mensaje
18. Extrañar la realidad cotidiana
19. Demostrar con un texto o una imagen una idea – la poesía concreta
20. Hacer que la estructura nos demuestre una idea, por ejemplo, la falta de nexo lógico

Esta no es una lista cerrada, nuevas estrategias pueden ser encontradas y usadas. Y de hecho seguro está siendo ampliada en algún lugar del mundo

Contrario al mito, a la novela, el drama o el cuento, la poesía no impone una forma a la realidad para expresar el drama de una época; la poesía cultiva muchas formas y hay muchas formas de cultivar la poesía.

La poesía carece de trama o de argumento. Los argumentos existen porque nos interesan los destinos personales o colectivos. Y eso es propio de una época individualista. Los mitos carecen de argumento y el destino de los personajes no importa. Importan las ilustraciones de conceptos y las relaciones entre conceptos.

En el poema la gente busca el mensaje. Cuando hago eso, trato a la poesía como un texto cualquiera, no como un texto para gozarlo.

Muchas veces la poesía ha satisfecho también esa necesidad de consumir un texto, de entenderlo, y saber qué es, esto es de extraer un mensaje o una interpretación, en lugar de entender su propósito real, que era hacer experimentar esos efectos poéticos. Tenemos entonces que la poesía satisface esa necesidad de entender, sin revelar su esencia, los efectos poéticos, y construyendo en su lugar un mensaje – algo para llevarse a casa.

Encontramos poesía en la vida cotidiana a la vuelta de la esquina. Encontramos poético algo cuando nos asombramos – y podemos asombrarnos de muchas maneras.

Todas las culturas ilustran conceptos con imágenes. El conjunto de imágenes poéticas que ilustran conceptos conforman una poética de la vida. Las ilustraciones de un concepto nos anticipan un sentido, o nos acercan a él – pero no nos describen el uso y para qué sirve. Llegar al lenguaje de la descripción de los usos de un concepto es todo un trabajo y trae una ganancia, porque empezamos a entender los mecanismos del lenguaje. Porque las imágenes que ilustran conceptos, por más acertadas que sean – y eso no lo negamos –, imponen una visión del asunto, que puede ser correcta o no. El fuego como imagen de mi espíritu puede ser una imagen acertada, porque el fuego es inasible, pero no es una descripción de mi espíritu, ni menos algo que ocurre en mí, un fenómeno interior.

No es una descripción en absoluto. Es una ilustración de la situación en que me encuentro: busco una sustancia y no encuentro nada. Y por lo tanto busco ejemplos de sustancias inasibles, sombras, ruidos, fuego, el aliento. La imagen de dios como un ojo que ve todo, me dice qué tipo de divinidad estoy buscando, y la imagen del pensamiento como una luz, me dice qué espero del pensamiento – que ilumine.

Se puede vivir en alerta poética. Y eso significa que se está buscando conexiones inusitadas que nos sorprendan.

No se trata de que la forma es el mensaje, y el contenido no es lo que quiere decir el poema dicho en claro, traducido al lenguaje coloquial. El sentido es más bien hacerte que experimentes el lenguaje y tu vida cotidiana de otra manera.

La poesía aflora mejor cuando no tiene como soporte un mensaje o una enseñanza, ni siquiera una anécdota o una historia idiota, que sirve de excusa. Eso es lo que llamamos poesía pura.

En Rimbaud la anécdota idiota es el soporte de las más fabulosas imágenes poéticas.

No puedo planificar mi asombro. Y el asombro me pone a buscar el sentido. Es decir, la unidad de sentido e imagen se da porque parto de la imagen que me llama la atención, no del sentido.

Tener un contenido y buscar la imagen – ese procedimiento no procede. Pero si resulta la imagen no sería sino la ilustración de la idea. Esa sería una poesía que funciona como la propaganda comercial: ya sabe de antemano qué quiere decir.

La poesía se hace sin embargo más interesante cuando no determina su sentido. Es como encontrar flechas en los caminos y luego ir a buscar a dónde apuntan y dónde se llega.

La estética de contenido y fondo nos deja insatisfechos; como nos deja insatisfechos la del símbolo abierto.

Es del asombro que nace la poesía, decimos: fíjate qué bonito. La poesía se descubre una y otra vez, y siempre nos sorprende. El momento sorpresa es inherente a la poesía.

Las estrategias que usamos para constituir un lenguaje poético y luego textos o ejemplos son tomadas de la vida cotidiana, inclusive hablar en verso, o musicalizar el lenguaje – hay una conexión de la poesía con la lírica.

Se puede vivir en exaltación poética. César Vallejo define la poesía por el tono. Y el tono poético es la exaltación.

Cada poesía se arma con ciertas estrategias. El conjunto de estrategias arma un discurso poético. En César Vallejo llama la atención el encontrar las imágenes que ilustran no solo un concepto, sino una cultura y una manera de vivir; recrear una atmósfera íntima; encontrar las contradicciones de la vida, las contradicciones concretas, a diferencia de las grandes determinantes abstractas de Marx y Hegel o Feuerbach. Pero también pone al descubierto la gramática profunda, las reglas desconocidas de nuestro lenguaje, que subyacen a todo el quehacer humano — y que nos hacen actuar, sentir y pensar. Y usa del humor, como de la confusión adrede.

César Vallejo escribe un soneto para demostrar que vivimos la vida dominados por la gramática, y sus categorías, como sustantivo, adjetivo, verbo o adverbio. Todos sabemos que un mismo concepto puede cambiar de categoría gramatical. Que la gramática nos domina, es algo que Nietzsche había señalado, y dice que solo porque creemos en la gramática creemos en dios. Pero otra cosa es experimentarlo.

Hay que entender las estrategias poéticas para reconocer qué quiere hacer un poema con nosotros: nos hacen vivir las cosas con otras reglas. Por ejemplo, puede estar diciendo que la gramática nos domina, y nos hace experimentar eso, o que una imagen domina nuestra visión o que debemos adoptar esta visión de las cosas.

Hay poetas cuyo juego es básicamente encontrar imágenes. Hay imágenes que calan, y otras que no. ¿Por qué? Porque algunas se conectan con nuestra fantasía, con la gramática profunda y desconocida de las cosas o con nuestros temores, por dar algunos ejemplos obvios. Otras imágenes son solo juegos de palabras, no de conceptos. Pero de tanto jugar con palabras de pronto una imagen puede engranar, o herir – y entonces hay una respuesta.

Federico García Lorca es de los poetas que basa su poesía en imágenes, en un sistema de imágenes.

Goethe usa efectos poéticos como encontrar la famosa rima entre ohne Hast y ohne Rast [sin tregua ni descanso] musicalizar el lenguaje o hacer de su personalísima experiencia una lección universal, como en el breve poema Gefunden: Ich ging im Walde so fur mich hin und nicht zu suchen das war mein Sinn. [Encontrado: Me interné en el bosque/ para estar conmigo/ no buscar nada/ era mi sentido]-

Brecht además usa de otros recursos para hacer extraña la realidad cotidiana, como desenmascarar un personaje en el escenario, o hacer que un mismo actor represente a varios personajes, de manera que no podamos identificarnos con el personaje.

César Vallejo usa un conjunto de recursos en su lenguaje poético: musicaliza el lenguaje y usa de imágenes que ilustran conceptos, a veces también con referencia a su propia cultura indígena. Pone al descubierto las pequeñas contradicciones de la vida cotidiana – a diferencia de las grandes contradicciones económicas de Marx y Hegel o las antropológicas de Feuerbach (los dioses creados a semejanza de los hombres en vez de los hombres a semejanza de los dioses). Con frecuencia nos invita a pasar a la esfera de la intimidad y usa del humor para revelar nuevas esferas de sentido. Pero sobre todo le gusta señalar las reglas de la gramática profunda del lenguaje humano, reglas de las que no somos conscientes, pero que igual guían nuestros actos, y que con sus opciones nos señalan los caminos y las tensiones en que vivimos, entre la lejanía y la cercanía, entre la vida y la muerte, el placer y el dolor.

De todos los recursos poéticos el predilecto a través de muchos discursos de épocas y lenguas y culturas divergentes es seguro el encontrar la imagen correcta que sirva de ilustración para un concepto. Se trata de encontrar la imagen más intensa, el paradigma. Y eso es algo en lo que una comunidad de sentido coincide. En ese coincidir expresa su carácter comunitario.

Las culturas coinciden en una poética de la vida. Y esa poética de la vida contiene las ilustraciones de los conceptos en las que coinciden. Y que expresa el sentir de la vida de esa cultura. Digamos que ves el mundo con los ojos de esas imágenes. Y es la literatura oral la encargada de sembrar esas imágenes en la mente de las personas, imágenes que después les permiten a sus miembros activar sus rituales, sanar y dañar.


(*) Lingüista, antropólogo, pintor y poeta. Correspondencia a hhelberg@hotmail.com