Música y poder: aristocracia y revolución en la obra de Chabuca Granda

Autor: 
Raúl R. Romero

La música popular no es solo un vehículo de mero entretenimiento o de distracción pura, sino que también puede ser un espacio de expresión política y de crítica social. En cualquier caso, puede desempeñar ambas funciones según el momento histórico en que se desenvuelva, y dependiendo de la voluntad y el compromiso de sus intérpretes. En este artículo me interesa explorar la relación entre la música y el poder, inspirándome en la concepción de Gage Averill (1997: xi) por la cual “la música popular, como discurso, es un escenario en el que el poder es actuado, reconocido, situado, significado, impugnado y resistido”. En efecto, en este sentido, la música popular puede ser tanto contemplativa con el poder dominante como crítica de este. En el primer caso estamos hablando no solo de una música que se ubica únicamente dentro del contexto de la industria del entretenimiento –sin más ambiciones que tener éxito en sus ventas y brindar fama y fortuna a sus protagonistas–, sino de géneros que aparentan una relativa “neutralidad” al priorizar la búsqueda de una belleza artística legítima pero concebida muy por encima de todo conflicto o realidad terrenal.

En el segundo caso hay una gran variedad de posibilidades. Desde una música abiertamente desafiante y de rechazo al status quo, representada con mayor visibilidad por géneros como el hard rock, el metal y el punk; pasando por diversas músicas tradicionales en el mundo que tienen como función ritual la crítica al actual estado de cosas; hasta una música latente y escondida a la manera de lo que James C. Scott (1985: 31) llama una “resistencia pasiva”, que se expresa sin entrar en conflicto con el establishment, criticándolo desde dentro, para lo cual respeta las condiciones del estilo social que el mismo sistema aprueba y concede, sin transgredir –a través del estilo musical, estético y social– los esquemas del poder imperante1. Quizás en esta última categoría se ubica la obra de la compositora peruana de música criolla de mayor reconocimiento internacional: Chabuca Granda (1920-1983). Pocos casos son tan ilustrativos de las relaciones entre música y poder como en su obra. Cierto es que ella nunca hizo explícito el vínculo entre sus canciones y el contexto político en el que vivía. Por lo menos no de la manera en que lo hicieron los intérpretes de los movimientos de la Nueva Canción o de la Nueva Trova2. Aun cuando sus canciones pasaron de celebrar a un sector aristocrático a glorificar a un guerrillero, ella como personaje y su performance musical siempre respetaron el estilo social de la clase que la cobijó desde el inicio de su carrera musical, a pesar de haber llegado a ser en algunos momentos, tanto en su música como en sus letras, una de las compositoras más inconformistas del Perú y de América Latina.

La relación de Granda con su entorno político y social estaba escondida detrás de una poética muy sublime, bastante compleja y repleta de metáforas que la hacía susceptible de ser interpretada desde diversos ángulos. Por eso la idea dominante es que era solo una cantante, una juglar que componía canciones de puro valor artístico, y son contados quienes han visto en ellas una relación con el poder. Muchos de sus temas son considerados expresiones sentimentales de hechos y circunstancias fortuitos. Por ejemplo, pocos en el Perú han llegado a la conclusión de que su ciclo de canciones a Javier Heraud (1942-1963) refleja un apoyo a la guerrilla de los años sesenta. La mayoría de la opinión pública percibe este ciclo como producto de la tristeza de la compositora ante la muerte de un joven e idealista poeta, descontextualizando por completo el componente ideológico de la trayectoria de Javier Heraud, quien fue visto a duras penas como un poeta soñador, en lugar del guerrillero ideológicamente comprometido en el que realmente se había convertido. Lea el artículo completo descargando el siguiente documento:


1 Para Dick Hebdige (2001: 3) el “estilo”, refiriéndose al estilo cultural, es el área en donde se producen los conflictos más fuertes entre diferentes subculturas. En esta línea de análisis, Chabuca Granda nunca rompió con el estilo cultural del sector de elite, pero tampoco entró en una abierta pugna con ningún otro sector. La autora siempre conservó la imagen de una distinguida dama limeña, a pesar de haber tomado distancia y marcado diferencias con la ideología dominante.

2 Para mayor información sobre el movimiento de la Nueva Trova Cubana véase Benmayor (1981), y a Fairley (1984) sobre el surgimiento de la Nueva Canción Latinoamericana.