Belén: más de una tarea pendiente

×

Mensaje de error

  • Notice: Trying to get property of non-object en node_page_title() (línea 2200 de /home/amazoniaorg/public_html/modules/node/node.module).
  • Notice: Trying to get property of non-object en node_page_title() (línea 2200 de /home/amazoniaorg/public_html/modules/node/node.module).
  • Notice: Trying to get property of non-object en node_page_title() (línea 2200 de /home/amazoniaorg/public_html/modules/node/node.module).
  • Notice: Trying to get property of non-object en node_page_title() (línea 2200 de /home/amazoniaorg/public_html/modules/node/node.module).
Autor: 
Dennis David

Belén es un puerto por donde llega gran parte de los alimentos que dan sustento a la ciudad de Iquitos. Sin embargo, a nadie parece importar lo mal que se ve y se siente. Su aspecto es un problema urbano, un estilo de vida, una realidad política, social y económica que vale la pena intentar cambiar.

Es un emblema de la ciudad cuyas calles casi siempre terminan en el río; pero aquel río no invita a lavar las penas sino, más bien, a diluir las esperanzas. Sigue igual. Inamovible, con el mismo aspecto que nadie ha sido capaz de mejorar.

Sólo fui a buscar una piedra —de esas que no venden en ferreterías—, pero me encontré con varias de ellas que todavía las llevo conmigo: pobreza, desorden y un olor nauseabundo que hiere los sentidos y perturba el alma. Belén, así, muestra el aspecto de la corrupción generalizada de autoridades, de su desidia y el fracaso de la civilidad. Sin políticas públicas gubernamentales, oenegeros ni evangélicos que al invocar la limpieza del alma y del cuerpo, procuren la limpiea de la calle y llamen al orden. Aqui sólo parece funcionar la indiferencia y la fortaleza de los sentidos que ignora la pestilencia y la suciedad.

Ignorado por políticos, aceptada por el tiempo y la gente imperturbable va por ahí como si nada, como si todo estuviera hecho y derecho, quizás; sin fijarse en lo que sufren los visitantes que van disimulando su agitación, pasmados más que alertas, tratando de escapar de un imaginado pero posible robo y del realísimo olor, tratando de llegar al río con la esperanza de encontrarse con una ráfaga de viento que regale una bocanada de aire puro, que alivie el paso y renueve el deseo de volver.

Sin embargo, creo que Belén, a pesar de todo, no es un sueño perdido, es una tarea pendiente.

Aquí algunas fotos: