Crónicas Ambientales: Sensibilidad ambiental en zonas urbanas y periurbanas de Iquitos ¿Cáncer por ‘delivery’?

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Autor: 
Gonzalo Tello

En la actualidad existe un conjunto disímil de situaciones que a través de la contaminación que generan ponen en riesgo la salud de muchos habitantes en el casco urbano de la ciudad de Iquitos.

Son situaciones en las que los entes estatales responsables como la debilitada OEFA (Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental) del Ministerio del Ambiente, las aparentemente “inérsicas” Fiscalías Ambientales o la Dirección Regional de Salud, debieron intervenir hace mucho con severidad y prontitud para proteger a los ciudadanos en peligro, sin que hasta el momento se perciba salida alguna al problema; algunas de estas situaciones se describen a continuación:

Contaminación - envenenamiento con agroquímicos

Cuando operaba un pequeño restaurante frente a la plaza del poblado de Quistococha había veces que faltaban vegetales tales como pepinos, culantro, lechugas, ají dulce, etc. y había que conseguirlos rápido, por lo que cogía mi moto y me dirigía a visitar a los horticultores de los alrededores, incluso llegando a Santo Tomás, siendo posible comprarlos a pie de chacra; así se solucionaba el problema.

Pero, en esos andares ocasionales, además de comprar hortalizas, preguntaba sobre la horticultura, y conforme avanzaba en el conocimiento de las prácticas agronómicas en la zona iba perdiendo las ganas de comer ensaladas pues comprobaba que los agricultores empleaban agroquímicos altamente tóxicos para el control de pestes y plagas, hongos, insectos y bacterias, sin ninguna limitación ni orientación, a pesar que alguno de ellos, como el Tiodan, tenía en sus envases el aviso “ Usar este producto estrictamente bajo la supervisión de un profesional”.

Al continuar indagando a través de entrevistas informales en chacras y mercados de Iquitos, los agricultores manifestaban que empleaban agroquímicos sin control alguno por parte del Estado, mientras que los comerciantes indicaban que no conocían que los técnicos de la DIGESA realizaran análisis de contenidos de tóxicos en los productos que expendían. Con lo expuesto, la conclusión de que los consumidores de las verduras producidas en la periferia de Iquitos se estaban envenenando quedó estampada en mi mente.

Contaminación – envenenamiento con dioxina

La dioxina es una de las sustancias más cancerígenas que existe en la Tierra; si es ingerida induce cáncer al sistema digestivo y excretor en los humanos: boca, esófago, estómago, colon, recto, hígado, páncreas, riñón y vejiga; si es inhalada, induce cáncer a la laringe, al pulmón.

Sucede que en la ciudad de Iquitos gran cantidad de pobladores ingieren e inhalan cotidianamente dioxina, estableciendo quizá uno de los casos más patéticos de envenenamiento masivo, cuyo colofón eventualmente se plasma en un incremento anómalo de los casos de cánceres relacionados.

El “shunteo” es una costumbre de los pobladores urbanos y periurbanos que consiste en juntar y quemar montones de yerba, hojas y ramas de las huertas o las calles, en medio de los que se introducen bolsas y trozos de plástico, principalmente polietileno a modo de “descarte” tanático, desde cuando estos materiales se convirtieron en algo cotidiano y muy abundante. Con la combustión el plástico libera vapores de dioxina que se diseminan en los alrededores y son respirados por todos los habitantes de los alrededores, percibiendo su acre y nocivo olor característico a plástico quemado. Lo patético de ello es que las personas, niños, jóvenes, adultos y viejos se mueven en medio de esta atmósfera contaminada, sin estar conscientes que un significativo porcentaje de ellos contraerá cáncer a las vías respiratorias debido a su ignorancia.

En el caso de la ingesta – y esto lo he verificado personalmente – en más del 90% de las brasas que se preparan al atardecer en cientos de lugares de la ciudad para asar sobre ellas pescado, pollo, carne de cerdo, cecina, plátanos para el tacacho, el carbón es encendido con la ayuda de bolsas plásticas en un ritual escalofriante por lo terrible de los efectos que ello produce: al quemarse el plástico y encenderse la brasa el humo o vapor de dioxina se impregna en el carbón y éste la va liberando luego sobre los alimentos que se asan encima, contaminándolos. En este caso, además de las familias que se hallan cerca del puesto de venta, todos los comensales ingerirán alimentos cargados de dioxina, muchos de ellos asegurándose para un futuro no lejano un terrible cáncer al sistema digestivo. Y nadie controla o busca erradicar esta aberración que perjudica al colectivo…

Contaminación con humos de asfalto

Se ha hablado y escrito sobre ello hasta la saciedad y pareciera que en Iquitos nos halláramos en la ciudad de los sordos – ciegos: está comprobado por análisis casuístico internacional que una planta de producción de asfalto en promedio contamina el ambiente en un radio de dos kilómetros a la redonda con terpenos, alquitranes y otras sustancias tóxicas procedentes del humo resultante del procesamiento de este material útil para construir pistas. La planta de asfalto de Iquitos, trasladada por el Gobierno Regional de Loreto desde la localidad de Peña Negra hasta Quistococha (frente a la Granja 4 y la estación de investigaciones piscícolas del IIAP), con una capacidad de aproximadamente 7 ton por hora, la cual fue posteriormente duplicada con la compra de una planta más de la misma capacidad, no es una excepción.

Alrededor de ella, dentro del radio nefasto, se encuentran, además de las instalaciones del IIAP, dos poblados. Quistococha al Sur y otro hacia el Norte, y el Parque Turístico de Quisto Cocha, sobre los que sutilmente, casi sin que la gente se percate, se depositan las sustancias tóxicas mencionadas, que pueden generar desde problemas respiratorios, alergias, y hasta cáncer.

Debo dejar la siguiente constancia: hasta hace un año atrás yo estuve viviendo con mi familia en el poblado de Quistococha; había sido un lugar bucólico y de buen aire hasta que la planta de marras empezó a procesar asfalto para cubrir las calles destrozadas para armar el alcantarillado de Iquitos y en mi casa conocimos cómo era respirar aire contaminado con gases de residuos volátiles de hidrocarburos, y entonces tomé la decisión de vender mi casa y abandonar el lugar. Hoy vivo respirando aire limpio, pero de mar, con saudade de mi querida tierra.

Mas, yendo directamente al punto en forma objetiva y sin ánimo de pecar de alarmista, través de estas líneas se hace llegar a la colectividad de Iquitos y autoridades responsables el llamado serio o denuncia para que los problemas descritos sean anulados tomando consciencia y actuando los unos, y con mano de fierro para hacer cumplir las leyes y protocolos de salud los otros , a pesar de la debilitada OEFA (Oficina de Evaluación y Fiscalización Ambiental) del MINAM y de una Fiscalía Ambiental Provincial pintada en la pared.

Para establecer objetivamente la magnitud de los efectos se hace una invocación a los Directores de los Hospitales y el INEN para que hagan una sencilla averiguación estadística: ¿en cuánto se ha incrementado en los últimos diez años la ocurrencia de cánceres en pacientes iquiteños…?