Loreto Libre ¡Ahora...!

El Modelo de Saqueo neocolonial y la independencia nacional de Loreto
Autor: 
Enrique Rodríguez Morales (1)

La relación neocolonial que existe entre el Estado peruano y las naciones del Amazonas es insostenible. Loreto necesita negociar una nueva relación jurídica con el Perú. ¿Estado independiente? ¿Estado Libre Asociado? ¿Estado Federal? El nombre no interesa, lo importante es construir una propuesta autonómica, que rompa con el modelo de saqueo y corrupción impuesto desde Lima y que nos condena al fracaso permanente.

¡Independencia nacional! ¡Ahora...! No se trata de un eufemismo. Se trata de una necesidad estratégica. Y es que, basta ver la realidad actual de Loreto para concluir que, la recesión económica y la crisis permanente que vive la Amazonia, es el resultado del modelo de saqueo económico neocolonial impuesto desde Lima, que nos niega el derecho al desarrollo y amenaza nuestra existencia como realidad multiétnica, y pluricultural que nos define como un conjunto de naciones a nivel regional.

Frente a esta realidad cabe un cambio radical. Por ello creemos que, solo la creación de un estado autónomo en el ámbito de la cuenca del Amazonas, puede levantar un proyecto nacional que, a partir del inmenso potencial económico y las capacidades de nuestra región, desarrolle un modelo exitoso, de crecimiento económico, desarrollo social y seguridad integral, que atienda las necesidades, los intereses y aspiraciones de nuestros pueblos y naciones.

La relación jurídica entre el Perú y la Amazonia requiere, con urgencia, un proceso de reingeniería que, respetando nuestro status jurídico internacional como minoría relativa, reconozca la existencia de un Estado Amazónico Autónomo; que respete nuestro derecho al desarrollo y el derecho a la autodeterminación de nuestros pueblos y naciones, derechos consagrados por la ONU y la legislación internacional.

Necesitamos crear un estado de Loreto autónomo que nos permita desarrollar un modelo de eco-desarrollo que aliente la inversión privada y promueva la generación de riqueza con inclusión social a partir de cuatro ejes económicos: el eco-turismo, la bosque-forestería, los bio-negocios y la creación de una plataforma de desarrollo científico y tecnológico a partir del conocimiento ancestral de nuestros pueblos y naciones, en la convivencia amigable con la naturaleza y la protección de la última selva tropical virgen del planeta.

Por el contrario, el modelo neocolonial que nos impone el estado peruano, nos condena a una permanente realidad de corrupción, hambre, miseria y desesperanza. Ello nos debilita como nación, nos desarma frente a nuestros adversarios y nos expone a la rapiña de las fuerzas del mercado. Para el neoliberalismo la Amazonia solo sirve para ser depredada. Para alentar la inversión hay que desregularizar los recursos naturales, ha exigido la CONFIEP en la última CADE.

Esta visión depredadora no es nueva. Ha marcado las relaciones entre Lima y la Amazonia, desde los tiempos de la conquista española. Domesticar a los salvajes para extraer las riquezas del bosque, era el objetivo de los operativos políticos militares de curas y soldados. Así, en la conquista del Amazonas, el componente político tuvo rostro de “campo de concentración”, con el nombre de “reducciones”. El componente psicosocial fue la evangelización y la destrucción de la cosmovisión originaria. El componente militar, el exterminio de ¡chunchos y salvajes! (el mejor indio es el que está muerto). El componente económico la explotación de las naciones originarias y el saqueo de la riqueza amazónica.

La zarzaparrilla, la quina, el caucho, las maderas, el cacao, el tabaco, la coca, entre otros productos de la selva… también el petróleo y el oro…y en tiempos más recientes, el narcotráfico, el tráfico humano, la biopiratería y el saqueo del conocimiento ancestral. Como vemos, el modelo de depredación y saqueo se mantiene. Las matanzas de originarios prosiguen. De las correrías del Putumayo del caucho a Bagua del Apra, pasando por las bombas de napalm en el Yaquerana de Fernando Belaunde o el reciente asesinato de originarios en Pucallpa en tiempos del “Gran Cambio”, nada ha cambiado.

¡Solo son salvajes! ¡Hay que exterminarlos! decían los viejos colonialistas justificando el exterminio. ¡Solo son ciudadanos de segunda clase! Afirma Alan García Pérez, como vocero del neocolonialismo peruano, antes de la masacre de la Curva del Diablo. Y como sudaca afrancesado funge de filósofo y hace que le escriban “El perro del Hortelano”. No está solo el padrino del Apra, ha encontrado muchas voces que le hacen coro. Para algunos ideólogos de la llamada “derecha achorada”, antes de invertir en la Amazonia se necesita resolver el problema población y la protección al medio ambiente. “Desregularizar” es el grito de guerra de esta nueva cruzada de conquista.

“Nadie va a invertir con los indios adentro” dicen, convencidos mientras exigen “crear condiciones favorables a la inversión privada”. ¡Muerte a la consulta previa! ¡Muerte a la legislación del Medio Ambiente! ¡Eliminemos bosque primario para sembrar transgénicos! ¡Muerte a los planes de manejo! ¡Muerte a los ambientalistas! ¡Indios fuera de la selva! ¡Abajo la última selva tropical virgen del Planeta! ¡Viva el Grupo Romero y la palma aceitera! ¡Viva Monsanto! ¡Viva el narcotráfico! La mejor cocaina es nuestra. Somos los primeros productores del mundo. ¡Gol peruano! Y, esto solo es el comienzo ya hay emprendedores que está produciendo ¡clorhidrato de heroína! ¡No nos ganan! ¡Arriba Perú! Son las reglas del mercado. Las megatendencias. Y punto. ¿El calentamiento global, el agua, el aire? ¡Eso es discurso caviar! Además en el largo plazo, todos vamos a estar muertos.

La otra cara del modelo de saqueo es la corrupción y el lavado de activos. Y es que en definitiva, la política de corrupción que sufre la Amazonia, es el resultado de una política de Estado. Es decir, es el Estado peruano quien planifica, organiza, dirige y ejecuta un modelo delictivo en la administración y gestión estatal. Es así que el robo, las coimas, la malversación, el lavado de activos y toda modalidad delictiva que se descubre en el aparato del estado, no son una excepción, sino que es parte de este modelo saqueo y que se ejecuta a través de una larga cadena delictiva político-económico-legal.

Para entender este punto tomemos el ejemplo del Proyecto del Alcantarillado de Iquitos, que le cuesta hasta el momento cerca de 800 millones de soles a Loreto. ¿Dónde empezó el robo? Todo se organizó en el despacho del Presidente del Perú, Alan García Pérez. Allí, Alan y su ministro Hernán Garrido Lecca, con técnicos del Ministerio de Vivienda aprobaron la idea.

Es decir, el robo se organizó en Palacio de Gobierno. El robo se justificó en el Ministerio de Vivienda y se aprobó en el Ministerio de Economía y Finanzas. Luego, se le dio viabilidad en el Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP). Se legalizó en la Ley General de Presupuesto, que aprobó el Congreso Nacional, los decretos supremos del ejecutivo y otros instrumentos con fuerza de ley, que permitieron que el GOREL, hiciera uso del canon regional en su programa de gasto.

Y, como me enseñó un viejo maestro de la Universidad Mayor de San Marcos, “para que un robo sea legal, hay que publicarlo en El Peruano”. O sea, el robo al Estado se publica y se legaliza oficialmente, sino no, no vale. Así tenemos que la OPPIP, los consultores, los japoneses del JICA, los supervisores de la NJS, los chinos de la China Internacional Water & Electric Corp (también los disfrazados de los chifas de Iquitos) y los subcontratistas, solo son los sicarios. Los colegios profesionales, el poder judicial, el ministerio público mayordomos del Gorel. La Contraloría, esa vieja “arregladora”, -que no pregunta ¿Dónde están las fianzas bancarias? ¿Hay fianzas? ¿Son fianzas de Orellana?-, ¿existen los chinos o solo han vendido facturas?, La policía convertida en “chaleco” de la corrupción, y la prensa loretana…son las cortesanas a tiempo parcial.

El robo a Loreto sería imposible sin el concurso de toda la estructura del Estado. Todos son cómplices. Una maraña de empresas y organismos al servicio de la mafia que maneja el modelo neocolonial que ha logrado apropiarse del canon petrolero, armando proyectos y promoviendo gastos que solo sirve a los intereses de las empresas de Lima. Durante cuatro décadas, el canon petrolero aportó muy poco al desarrollo regional. ¿Qué clúster o cadena de valor se ha montado alrededor del petróleo? (servicio de visitadoras y basureros es lo único que ha prosperado) ¿Dónde está la zona económica industrial? ¿Por qué la UNAP ha sido incapaz de crear una Facultad de Ciencias Petroleras?

Loreto ha retrocedido en el tiempo. A comienzos de 1900, Iquitos –una moderna ciudad europea diseñada por franceses-, podía mostrar un proceso de industrialización vinculado a la extracción del caucho. El caucho coloca a Loreto como parte de la cadena productiva de la industria automotriz. Iquitos brilla con luz propia como una suerte de Wall Street amazónico, hasta que aparece en escena el estado peruano y Loreto se vuelve una encomienda neocolonial.

Una encomienda gobernada por encomenderos al servicio de neocolonialismo. Y somos generosos ya que a simple vista los Presidentes Regionales y Alcaldes están más cerca de ser conserjes de lujo, pongos o capataces del poder central, que sin objetivos nacionales, ni planes de gobierno, se limitan a tramitar los proyectos que el estado peruano decide ejecutar en su colonia. ¿Qué ganan? Recibir parte de la coima.

En medio de ello surge una amenaza. Con una cartera de proyectos bajo el brazo, el neocolonialismo peruano pretende eliminar las exoneraciones selva y el reintegro tributario. A cambio se impondría el cobro del IGV de 18%. Según los técnicos del MEF, con ello se podría armar un flujo de caja que bordearía los mil quinientos millones anuales. Con ese flujo de caja se proponen constituir un fondo fiduciario -durante cuarenta años- de 60 mil millones de soles. Este fondo serviría de respaldo para la emisión de Bonos Soberanos del Estado, que con una tasa atractiva para el mercado de capitales, podrían colocarse en la Bolsa de valores de Lima o la Bolsa de Nueva York.

Un hecho histórico, Loreto empezaría a tener deuda externa. La adquiere para financiar los megaproyectos de la mafia. El tren a Yurimaguas, la Central Hidroeléctrica de Mazan, las Hidrovias, la línea de transmisión eléctrica del Mantaro Moyobamba-Iquitos, la carretera a la costa, la carretera al Estrecho etc.

La verdad es que a nadie le interesa realizar estos proyectos. Ellos son el pretexto. Y, lo único que interesa es emitir los bonos soberanos, que además de representar jugosas comisiones le darían a la mafia la posibilidad disponer de ¡60 mil millones de soles! Si alguien duda de lo señalado, basta leer el Acuerdo Regional respectivo que autoriza al presidente del Gorel a solicitar al MEF la implementación de este esquema.

Tal vez por eso, Luis Carranza, ex ministro del Apra, está preocupado. El tiempo se le acaba con la derrota de su asesorado el inefable Iván Vásquez. El mismo sentimiento le embarga a otro ex ministro de Ollanta, Luis Miguel Castilla que puede ser marginado del negocio por los vínculos familiares con los negocios del clan Orellana y los Castilla-links. ¡No problem! dice Pedro Pablo Kucsynski quien es experto en “enyucar” deuda soberana a las AFPs y demás yerbas. La pregunta es ¿no fue este mismo esquema irresponsable el que ha generado el problema de los “Fondos Buitres” en la Argentina? Como para pensarlo ¿No?

Pero eso no es todo. El modelo de saqueo antinacional ha incorporado un nuevo elemento: el lavado de activos. Lavado es lavado. Puede ser del saqueo a la nación, las coimas, el robo en la inversión pública, el narcotráfico, el tráfico de armas, los secuestros, la trata de personas, las extorsiones y otros actos delictivos, no importa, el problema es que la corrupción desde el Estado ha generado una importante actividad de lavado de activos en las obras publicas, las licitaciones y las compras de bienes y servicios.

¿Cuánto dinero sucio puede ser lavado en el proyecto del Tren Iquitos-Yurimaguas, que en su etapa inicial demandaría una inversión superior a los 10 mil millones de soles? ¿Cuántos dólares del narcotráfico pueden ser blanqueados en una “mega” supercarretera inútil pero costosa a la costa? ¿En un Mega-muelle? ¿En una “mega” central eléctrica? ¿Un gaseoducto? ¿Un parque industrial? ¿En un “mega” equipo de fútbol? ¿En expedientes técnicos, perfiles, proyectos de “Mega” ideas? En fin, la mente criminal es ingeniosa más aun si se trata armar una “mega” lavandería de dinero sucio.

A estas alturas ya podemos estar hablando de que el Perú, entre otras cosas se ha convertido en un Narco-Estado, un cleaning republic o clean staten Por lo menos así lo piensa el Departamento de Estado norteamericano, que ha presionado al gobierno del “Gran Cambio”, para que intervenga algunos gobiernos regionales que son una cleaning región (región limpiadora) o laundry región (región lavandería).

Y es que, como sabemos, en el Perú, robarle al estado no es delito. Todos lo hacen. El problema es el lavado de activos. A la banda de Orellana no la persiguen por robar o falsificar, sino por lavar activos con las regiones. ¿Y cómo lavo sin apoyo de un Notario, un abogado, un testaferro, un contrato, una compra o una venta? ¿Cómo lavo sin apoyo del gobierno regional o el municipio, del poder político, militar y policial de la región? El problema que hay es que, como en el caso de López Meneses, al investigar la red de corrupción se llega a las altas esferas del poder político, económico, militar y social del país. Allí están las “cartas fianza” bamba, las inversiones millonarias, la construcciones, la compras sobrevaluadas… y los Notarios de Iquitos en una larga lista de notables.

A todo esto hay que decirle ¡basta! La Amazonia, nuestra patria, es un regalo de nuestros padres quienes en largas jornadas épicas, armados con un espíritu y una voluntad indomable, conquistaron esta rica y vasta región formada por la cuenca del Amazonas. Nuestros padres, -originarios o inmigrantes-, teniendo la imaginación como la última frontera, tomaron por asalto el bosque tropical más grande del Planeta y lo convirtieron en nuestro hogar; dominando la naturaleza y aprendiendo de ella, levantaron caseríos, poblados y ciudades, iniciando un proceso de mestizaje y sincretismo cultural exitoso que ha logrado consolidar una sólida identidad nacional amazónica.

Nosotros estamos claros, sabemos que los amazónicos somos únicos y diferentes. Nuestra visión de éxito difiere de la mentalidad perdedora de Lima, por eso a lo largo de la historia del Perú nuestros pueblos y naciones sí han dado muestras de su indomable patriotismo, defendiendo nuestro territorio amazónico y nuestros recursos, cuando la soberanía nacional estuvo amenazada por el enemigo externo, el entreguismo del Estado, los proyectos de saqueo económico y depredación de nuestros recursos.

En este camino lo primero que tenemos que exigir al Estado peruano es: ¡Respeto! Respeto a nuestro derecho a la autonomía como minoría relativa. Respeto a nuestra identidad nacional amazónica. Respeto a los pueblos, a las naciones originarias amazónicas y al bosque amazónico. Respeto a nuestro imaginario social, nuestros conocimientos científicos y tecnológicos ancestrales. Respeto a nuestro Derecho al Desarrollo. Respeto a nuestros Derechos Económicos y Sociales. Respeto a nuestra cultura y a nuestros derechos sobre el territorio que habitamos. La historia nos demuestra que de Lima y sus partidos políticos no podemos esperar nada bueno. Solo nos queda construir la Utopía.

La República de Loreto Libre. Para construir una Amazonia, mil veces más hermosa...

(1) Enrique Rodríguez Morales, comunicador social y administrador de empresas. Es empresario de turismo y vive a orillas del río Amazonas.