¿Por qué las lenguas indígenas amazónicas son las más marginalizadas?

Fernando Antonio García Rivera (1)

Dos hechos importantes llaman la atención de la prensa peruana sobre las lenguas indígenas, la última semana de junio 2015: la propuesta de ley del congresista Carrillo de generalizar la enseñanza del quechua en todos los colegios del país y el mensaje en quechua en las redes sociales del futbolista Pizarro después de un partido triunfante.

Estos acontecimientos han puesto nuevamente en debate la condición de las lenguas indígenas peruanas, con un acento marcado en la situación del quechua. Aunque en el Perú el Ministerio de Educación ha reconocido oficialmente 47 lenguas originarias pertenecientes a 19 familias lingüísticas, la prensa y la opinión pública en general prestan más atención a las lenguas andinas quechua y aimara, pero conocen poco de las 43 lenguas indígenas amazónicas, e ignoran a las otras dos lenguas andinas que son el jaqaru y el cauqui ¡habladas a pocos kilómetros de la capital de la república, en la provincia limeña de Yauyos!

Esta mayor atención a ciertas lenguas indígenas y la jerarquización resultante de lenguas se debe a la historia vivida por nuestro país y tal vez se expresa de una manera clara en la Constitución Política del Perú de 1993 que en su Artículo 48 señala: “Son idiomas oficiales el castellano, y, en las zonas donde predominen, también lo son el quechua, el aimara y las demás lenguas aborígenes, según ley”. Así, vemos al castellano en el estatus más privilegiado, como idioma oficial a secas. El quechua y el aimara son mencionados expresamente, pero las lenguas indígenas amazónicas y las otras dos lenguas andinas son tratadas como las “demás lenguas aborígenes”.

Esta jerarquización de lenguas, no se puede ver solamente como una redacción consensuada que trata de contentar a la mayoría. En el fondo, es la expresión clara de una marginalización sistemática contra todas las lenguas originarias peruanas desde la época colonial. Y lo más doloroso de este proceso es que el menosprecio más intenso se ejerce contra las lenguas indígenas amazónicas.

El gesto del futbolista Pizarro, como han señalado varios especialistas del tema, puede tener más consecuencias positivas que muchas de las políticas oficiales sobre el reconocimiento y valoración de las lenguas indígenas. Este gesto es favorable no solamente para el mayor reconocimiento del quechua, sino también de las otras lenguas originarias.

Sin embargo, la propuesta de generalizar el quechua a todos los colegios del país no solamente puede imponer la enseñanza de esta lengua a los hablantes de las otras 46 lenguas originarias, sino también podría ser contraproducente para todas las lenguas indígenas si los castellano hablantes se resisten al aprendizaje del quechua por imposición. Una política más adecuada de desarrollo de las lenguas originarias sería su oficialización en las zonas donde predominen. Y una vez que se oficialicen en dichas zonas, gestionar su uso en todos los espacios públicos y privados, algo que ya está previsto en la Ley 29735, “Ley que regula el uso, preservación, desarrollo, recuperación, fomento y difusión de las lenguas originarias del Perú”, vigente desde el año 2011.

De esta manera, en muchos distritos y provincias, y en varias regiones del país, en los que el quechua es lengua predominante se puede regular la enseñanza del quechua en las escuelas, tal como dispone la ley vigente de lenguas. Y en las regiones o provincias donde predominen las otras lenguas indígenas, de igual forma se puede disponer la enseñanza de la lengua originaria respectiva. Por ejemplo, en la región Amazonas es previsible determinar que las lenguas Awajun y Wampis son las lenguas predominantes de esta región y por lo tanto deberían ser lenguas oficiales y usarse en las escuelas y las otras entidades del Estado. En la ciudad de Pucallpa, asentada en territorio del pueblo Shipibo-Konibo sería una buena política regional oficializar la lengua indígena que habla este pueblo pues es la lengua indígena predominante de la zona.

En el caso de Loreto, las políticas regionales sobre las lenguas indígenas son más complejas y necesitan de muchos consensos. Loreto es la región con más lenguas indígenas en el país pues según los datos oficiales este departamento alberga a 27 lenguas indígenas, es decir más del 50% de la diversidad lingüística del país vive en Loreto. La determinación de la predominancia de lenguas indígenas en esta región será un asunto complejo, no solamente por el número de lenguas existentes sino porque en esta región se habla una variante quechua que sus hablantes llaman “kichwa”, “runa shimi” o “inka”. La tendencia general es incluir inmediatamente a estas variantes amazónicas kichwas dentro del marco general del “quechua” sin antes hacer un análisis de quiénes son estos kichwas del Napo, Corrientes, Tigre, Pastaza y Putumayo. Los pueblos indígenas que hablan estas variantes kichwas son descendientes de pueblos originarios amazónicos, por lo tanto habrán adoptado el sistema lingüístico-comunicativo del “quechua” pero se sienten integrantes de pueblos indígenas de raigambre amazónica. Este asunto complejo deberá enfrentarse con diálogo, apertura y gran respeto por la diversidad, de lo contrario se puede caer en imposiciones políticas y culturales que sólo harían más invisibles y más marginados a pueblos amazónicos que usan una variante del “quechua”.

Entonces, para entender por qué surgen propuestas como la de congresista Carrillo, debemos hacer una breve historia de las políticas sobre las lenguas indígenas en el país. Esta es otra forma de entender también por qué las lenguas indígenas amazónicas son las más marginadas entre las discriminadas.

Al inicio de la Colonia, las lenguas indígenas más habladas como el quechua y el aimara recibieron cierta atención de parte de los conquistadores por la necesidad de comunicarse con los pueblos indígenas y mayormente para aprender estas lenguas como medios de evangelización.

Como parte de este esfuerzo, por ejemplo, se dictaba una cátedra de quechua desde 1551 en la Catedral de Lima y en la Universidad San Marcos se inicia la Cátedra de Quechua en 1579 hasta su anulación en el siglo XVIII. Así, el quechua recibió una atención académica casi por 200 años y del mismo modo se puede hablar de estudios y publicaciones que se hicieron para otras lenguas amerindias como el aimara y el guaraní.

Sin embargo, esta atención se cortó de manera brusca cuando se prohíbe el uso del quechua por decreto del Virrey en 1784, luego del develamiento del movimiento liberador de Túpac Amaru II. De esta manera, se inició una larga campaña de intentos de erradicación de los pensamientos indígenas y sus lenguas que afectó a todos los pueblos indígenas.

Las políticas de desconocimiento o de marginalización expresa de los conocimientos y lenguas indígenas se desarrollaron de manera sostenida durante toda la República, con algunos lapsos de reconocimiento retórico. Por ejemplo, las acciones de alfabetización y codificación escrita de las lenguas indígenas por parte de organizaciones religiosas, a partir de 1950, fueron en el fondo dirigidas a traducir la Biblia a estas lenguas indígenas y no necesariamente a su desarrollo.

Un hecho que puede ayudar a entender algo la marginalización sistemática de las lenguas amazónicas es el Decreto Ley N° 21156 del año 1975 que reconoce el quechua como lengua oficial de la República. Esta ley dada en el marco de una de las mejores reformas educativas del país, Ley General de Educación 19326, es uno de los actos más polémicos del régimen del General Velasco Alvarado que trajo consecuencias positivas y también reacciones negativas de parte de las clases dominantes, que pusieron esta ley en el congelador durante 36 años, hasta que en el año 2011 la derogaron a través de la vigente Ley 29735.

El régimen de Velasco, asesorado por intelectuales de tendencias andinistas, oficializó el quechua como lengua de la República al mismo nivel que el castellano y dispuso su enseñanza obligatoria en todo el país y ya sabemos de las reacciones que se produjeron desde entonces. Así, el gobierno de Velasco ejecutó el pensamiento dominante al imponer el quechua a todo el país, desconociendo la existencia de más de 47 lenguas indígenas, y al mismo tiempo inició una de las políticas más revolucionarias con los pueblos indígenas amazónicos al disponer la titulación (aunque parcial) de los territorios de las llamadas “comunidades nativas”.

Estos hechos pueden explicar en algo la mirada andinizada y europeizante de las clases dominantes del Perú, por la que los pueblos vigentes, andinos y amazónicos son considerados vestigios de un pasado glorioso inca. Al oficializar el quechua con el pretexto de la “identidad nacional” y disponer su enseñanza obligatoria, lo único que se está fomentando es que “el quechua” siga siendo un ente abstracto que unifique a todo un país, sin considerar la riqueza impresionante de pueblos, culturas y lenguas que viven en estos territorios desde antes de la expansión quechua en el incanato y desde antes de la llegada del castellano a estas tierras.

Asimismo, la historia nos enseña que las lenguas se desarrollan, se transmiten a las nuevas generaciones y se valoran genuinamente, no solamente por medidas legales y políticas públicas favorables, que son fundamentales para su valoración, sino que se valoran y transmiten por parte de sus propios hablantes cuando comprueban que vale la pena desarrollar su lengua indígena, cuando le encuentran una utilidad efectiva en el desarrollo de sus vidas y cuando ven que les sirve para enfrentar los retos de posicionarse y ejecutar sus proyectos de vida como individuos y colectividades.

Entonces, por qué como país, en vez de fomentar leyes que impongan a todos el aprendizaje de una lengua indígena, no miramos nuestra riqueza y pensamos en los diversos pueblos indígenas andinos y amazónicos que hablan las 47 lenguas identificadas en forma oficial. Por qué no establecemos y desarrollamos como país políticas de Estado para que los pueblos indígenas, hablantes de las 47 lenguas originarias, se desarrollen en un marco de pluralidad y de descentralización del Estado. Por qué no hacemos políticas de Estado para reconocer los territorios ancestrales de estos pueblos indígenas para que sigan desarrollándose y de esa manera contribuyan al desarrollo del país, aprovechando la riqueza cultural, ecológica y cultural que tenemos como potencial y no solamente mirando el desarrollo del país como fuente de recursos mineros y petroleros.

La lengua o idioma como expresión, vehículo, transmisión y ejercicio de la cultura y pensamiento del respectivo pueblo ha sido largamente fundamentado por diversas investigaciones en las ciencias sociales. De manera más contundente, los propios hablantes de las lenguas indígenas demandamos que nuestras lenguas formen parte de nuestras vidas y herencia social. Cualquier hablante bilingüe que tenga el dominio de al menos dos lenguas podrá atestiguar que cada lengua tiene su propio espíritu y es difícil a veces traducir ideas o expresiones de una lengua a otra.

Por lo tanto, las organizaciones indígenas, sus líderes más representativos y los padres de las comunidades comprenden cada vez más que el mantenimiento y el desarrollo de sus lenguas indígenas es una garantía para la transmisión de la herencia cultural ancestral, un medio para compartir el espíritu propio de cada pueblo y también un símbolo de pertenencia a una colectividad. Hay numerosos consensos para que la educación escolar contribuya al mantenimiento y desarrollo de las lenguas indígenas sin descartar el ámbito natural de su transmisión en la familia por parte de los abuelos y padres.

La riqueza de las lenguas indígenas recién se está conociendo por los resultados de estudios que se hacen de ellas desde sus propias lógicas y con categorías que resalten su particularidad. Del mismo modo el aporte de las lenguas indígenas en los castellanos que se hablan en Loreto y la Amazonía peruana recién comienza a conocerse. Asimismo, los aportes del castellano o de otras lenguas indígenas en cada una de las lenguas amazónicas se conocen todavía muy poco.

Es promisorio, entonces, el estudio de las lenguas indígenas amazónicas como aportes de los pueblos indígenas a la diversidad del país. Es también muy prometedor el conocimiento más profundo de estas lenguas como aportes a las mismas teorías de las ciencias sociales y para entender los diálogos entre los actores que pertenecen a distintos pueblos y culturas en el marco de la diversidad que enriquece al país. La continuidad de los pueblos indígenas y sus lenguas en la vida regional de Loreto es garantía de la diversidad social, lingüística y biológica, porque estos pueblos son los depositarios de las obras de civilizaciones milenarias que habitan el bosque tropical en una relación de respeto mutuo con las esencias originarias de la vida diversa y múltiple.

Es hora de dejar la marginalización de los marginados, es hora de dar voz a los silenciados de los silenciados. Es hora de mirar al Perú incluyendo a sus 47 lenguas indígenas milenarias que se hablan actualmente.

Lenguas indígenas del Perú

Andinas Amazónicas

aimara
cauqui
jaqaru
qichwa/kichwa

 

achuar
amahuaca
arabela
asháninka
awajún
bora
capanahua
cashinahua
chamicuro
ese eja
harakbut
iñapari
iquitu
isconahua
kakataibo
kakinte (caquinte)
kandozi–chapra
kukama–kukamiria
kulina
maijuna
matsigenka
matsés
muniche
murui-muinani
nanti
nomatsigenga
ocaina
omagua
resígaro
secoya
sharanahua
shawi
shipibo-konibo
shiwilu
taushiro
tikuna (tikuna)
urarina
wampis
yagua
yaminahua
yora (nahua)
yanesha
yine

3. La entidad “quechua” se escribe como qichwa/kichwa para hacer visible las dos grandes ramas de qichwa andino y kichwa amazónico. “Quechua” es una familia de lenguas con una serie de variantes que se extienden por el territorio nacional y algunos países vecinos. (Ver, Ministerio de Educación del Perú, 2013).

Referencia:
Ministerio de Educación del Perú. (2013). Documento Nacional de Lenguas Originarias del Perú. Primera Edición. Lima: DIGEIBIR - Ministerio de Educación.


(1 )Profesor del Programa de Formación de Maestros Bilingües de la Amazonía Peruana, institución que la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP) coejecuta con el Instituto Superior de Educación Público Loreto con sede en la ciudad de Iquitos, Perú. El autor es licenciado en lingüística, tiene una maestría en Educación Intercultural Bilingüe y un doctorado en Investigación Educativa. Los estudios de doctorado los ha realizado gracias a la beca proporcionada por IFP de la Fundación Ford.
De las 47 lenguas indígenas, 43 son amazónicas y 4 andinas. Datos del Documento Nacional de lenguas originarias del Perú editado por el Ministerio de Educación en el año 2013. Ver cuadro al final.

Foto: DIGEIBIRA. MINEDU.