Al encuentro de la cultura bosque

Prof. Gabel Daniel Sotil García

En el actuar milenario de los Pueblos amazónicos el elemento que ha servido de referencia fundamental es el BOSQUE. Es sólo desde el bosque y hacia el bosque que se podría entender la CULTURA AMAZÓNICA. La que hoy pudiéramos llamar la Cultura Amazónica original, nativa.

Al decir de los científicos sociales entregados a su comprensión, todo lleva a afirmar que no podría entenderse las diversas manifestaciones particulares de la Cultura Amazónica sin el BOSQUE. Desde sus características hasta sus limitaciones y posibilidades de desarrollo.

Las actividades de subsistencia biológica, los comportamientos de subsistencia social, han sido determinadas por el BOSQUE. En suma, podríamos afirmar que la CULTURA ha sido un producto del BOSQUE elaborado por el hombre.

En las manifestaciones literarias, en los valores morales, en los valores sociales, en las actividades cotidianas, en las técnicas operativas, etc., el BOSQUE se hace presente de múltiples maneras.

Como el mar, el desierto, las montañas, el cielo, las estepas para otras tantas Culturas, el BOSQUE ha sido para los Pueblos amazónicos el MOTIVO FUNDAMENTAL.

El BOSQUE está presente en cuanta manifestación cultural existe en la GRAN CULTURA AMAZÓNICA. Mejor dicho, en las GRANDES CULTURAS AMAZÓNICAS.

Y es que los Pueblos como las personas aprenden a AMAR al entorno físico en el que nacen. De no mediar un factor extraño, la relación espontánea que se establece entre un Pueblo y su medio ambiente es la de Amor. Afecto que es expresado por cuanta vía es capaz de crear el hombre para manifestar esa relación. Y el resultado ha sido el encuentro de múltiples formas de respeto por el BOSQUE.

Hasta el Siglo XVI podríamos decir que existió un diálogo íntimo, sin interferencias, entre el BOSQUE y el HOMBRE AMAZÓNICO; diálogo en el cual hubo un entendimiento absoluto entre ambos, a pesar de las diversas lenguas creadas por éste para dirigirse a aquél.

El BOSQUE entendía cuanto le era comunicado por el HOMBRE, porque éste ERA PARTE SUYA. Y fue así cómo fue entregándole sus secretos: cómo debía tratarlo, cuáles eran sus riquezas, cuáles de sus componentes eran apropiados para sus múltiples necesidades individuales y sociales. Aun cuando se reservara muchos misterios para inspirar su fantasía.

Y es así cómo el primitivo hombre amazónico se hace HOMBRE BOSQUE: sabio en el conocimiento del BOSQUE, en su conservación, en su trato. Sabiduría milenaria la suya que estaría llamada a su preservación y enriquecimiento con nuevos aportes científicos.

Roto parcialmente ese diálogo en los últimos siglos por la interferencia de otros valores que han tergiversado dicha relación, las nuevas generaciones tenemos el imperativo moral de retomarlo, revitalizarlo. Darle una nueva dinámica, pero sin perder su sentido original. Los científicos sociales ya están haciendo su parte en esta gran tarea. Los literatos también. El mensaje telúrico y el mensaje cultural están siendo descifrados. Pero necesitamos una ESCUELA que se incorpore a este empeño. Una escuela inserta en la ruta histórico-cultural de nuestros pueblos. Una escuela comprometida en la formación, recuperación y consolidación de nuestra identidad cultural regional. Necesitamos una ESCUELA EN LA QUE EL BOSQUE SEA ELEVADO A LA CATEGORÍA DE UN VALOR. Una escuela en la que aprendamos y enseñemos a dialogar con el BOSQUE, a conocerlo y amarlo; en la que retomemos la sabiduría nativa que aún queda y la enriquezcamos.

Necesitamos, pues, una ESCUELA-ÁRBOL; escuela que sea el producto natural, lógico y coherente de lo que hoy es nuestro entorno físico y socio-cultural, realidad que no puede ni debe ser ignorada por las nuevas generaciones.

ESCUELA-ÁRBOL que ha de servir para concretar una NUEVA EDUCACIÓN EN Y PARA LA SELVA.

La ESCUELA-ÁRBOL, que responde con coherencia conceptual a la más pura tradición cultural de nuestras Sociedades Nativas, será el escenario en el que los niños y los jóvenes hagan su re-encuentro con la CULTURA BOSQUE; aprendan a entender el valor de las conquistas del HOMBRE-BOSQUE y hagan el re-encuentro con su SER HISTÓRICO.

Creando una Escuela así, no haremos sino responder al imperativo de hacer de la Escuela un elemento integrante del universo conceptual de la connotación que tiene el BOSQUE para la GRAN CULTURA AMAZÓNICA.

Una escuela en la que se desarrolle una auténtica EDUCACIÓN DE CALIDAD PARA NUESTRA AMAZONÍA.

Consultas para este artículo:

  • Gasché, Jürg y otros. Balances amazónicos
  • Baca P., Amparo. Diagnóstico de las comunidades nativas de la Amazonía Peruana.
  • Chirif, Alberto. Saqueo amazónico
  • Dominical KANATARI, Nº 250