Ciencia en la amazonía peruana: una oportunidad perdida

Dennis David*

Cuando pienso en la selva amazónica la imagino como una fuente de posibilidades que aún espera el interés de sus hijos. Mientras los amazónicos todavía andamos con nuestras trabas “mentales” pensando que en esta selva no crece nada, no tenemos capacidad técnica o que los chicos de hoy son más tontos que los de ayer, científicos de otras partes del mundo nos sorprenden con hallazgos importantes.

Recientemente se publicaron una serie de videos que fueron captados por cámaras trampa colocados por biólogos de las Universidades de Exeter y Glasgow, Inglaterra, que trabajando conjuntamente con algunos investigadores peruanos, muestran imágenes jamás vistas de una gran variedad de especies nuevas. Entre ellas el paujíl del Sira, un ave en peligro crítico; también se confirmó la presencia de especies vulnerables como el oso de anteojos y se registraron 30 especies de mamíferos, incluyendo el jaguar, el oso hormiguero gigante, el tapir y el puma.

En marzo de 2015 se desplegaron 22 cámaras trampa, las cuales capturaron imágenes durante la expedición en la que realizaban una encuesta y documentaban la vida animal en los alrededores de la cordillera El Sira, una cadena montañosa accidentada cerca de los Andes, entre Huánuco y Ucayali, que se ubica en la remota zona de la selva alta.

Video publicado por el equipo de investigación.

Equipos que durante 7 meses captaron 145 especies de aves, 41 especies de anfibios, 10 especies de lagartos y 7 especies de serpientes. Además, los investigadores señalan que, al menos, dos lagartos y tres ranas son nuevas especies, que hasta ahora, fueron desconocidas para ciencia.

Un mundo por descubrir

Este estudio nos muestra que la selva amazónica es una enorme base de datos de información que espera ponerse en valor. Un mundo por descubrirse donde el poblador amazónico tiene mucho que aportar puesto que su presencia permanente le otorga mayores posibilidades para la investigación in situ y el descubrimiento.

Investigaciones como la que mostramos ahora nos obliga a mirar y preguntar por la labor que están realizando los centros de estudios superiores y las entidades de investigación de la región. Parece que estas instituciones no tienen proyectos importantes, no investigan o no difunden sus hallazgos. Además, como sucede con todas las instituciones educativas del país, tampoco tienen vinculación con el gobierno o la empresa para que sus estudios sean aprovechados de mejor manera.

En la zona existen más de una facultad de agronomía pero hasta ahora no se conoce ni un solo proyecto importante en agronomía. Tenemos facultades de biología pero todavía no he leído los trabajos realizados por biólogos de la región en revistas de prestigio internacional.

Asimismo, las facultades de farmacia y bioquímica—de gran importancia para orientarse hacia la investigación y el desarrollo de la biomedicina—tampoco nos muestran sus logros. ¿Dónde están los trabajos de investigación o proyectos encaminados a rescatar o poner en valor esa inmensa cantidad de compuestos con los que nos curaban nuestros padres? Sólo sabemos del ayahuasca por que los turistas vienen a tomarlo para conocer “otros mundos”, pero ¿cuál es el valor medicinal de esta raíz?

El Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP) tiene una buena cantidad de investigaciones - muchas veces inaccesible por la precariedad de la conexión a internet- y estudios de diversa índole, pero ¿esta institución es sólo un almacén de estudios de poco interés? ¿Por qué interesa a pocos? ¿Acaso no están bien hechas?

En fin, dejo estas preguntas para que los expertos e involucrados en el tema nos despejen las dudas o pongan en evidencia más trabas “mentales” –otra vez- que impiden desarrollar la ciencia en la región.


(*) Dennis David Dávila Picón. Responsable del sitio web www.ciencias.pe