¿Votar o arrojar?

Kike Queija

Segùn la Real Academia Española (RAE) las palabras del epígrafe no son sinónimos pero, según los sistemas electorales del Perù, ambas expresiones significan lo mismo; al menos para la gran mayoría de “ciudadanos” peruanos.

Nos tomamos la libertad de arrojar, valga la redundancia, semejante sentencia, en virtud de las muchas y muy variadas elucubraciones de carácter miasmático que debemos de realizar y soportar durante meses, semanas y días previos a la “justa” electorera. Nos desesperamos intentando encontrar siquiera UN candidato que tenga algunos (aunque sean muy escasos) valores éticos y morales que nos garanticen una gestión dedicada a cautelar el dinero de la población e invertir en el beneficio o provecho de la misma y no, como es la norma, costumbre ancestral, paradigma, comportamiento histórico, favorecer a su delictivo entorno y aprovecharse personalmente de los recursos asignados, sin tener que responsabilizarse de las ilegalidades cometidas.

El manoseo económico de los medios de comunicación provoca que la incauta población electarada (término correcto que utilizan algunos críticos) autogenere una serie de disquisiciones superficiales, totalmente absurdas, sin ningún sentido de la realidad política, social, ni de las verdaderas necesidades del país, olvidándose de lo que realmente es relevante.

Se plasma una enorme preocupación porque el candidato no quiso aceptar un chicharrón ofrecido por una vendedora de comidas, en un mercado; también porque, a pesar de haber nacido en Perù, no tiene “sangre” peruana o porque su esposa tiene mejor trabajo y le “mantiene”. Este tipo de escenarios son causas de repudio. El hecho de haber robado descaradamente miles de millones de dólares y provocar la muerte de cientos de miles de personas, en nuestro país, eso no es causal de desprecio. Es normal. Todos lo hacen. Es parte de la formación antivalores, muy desarrollada y definida radical y afirmativamente. Tampoco preocupa, molesta o incomoda tratar de averiguar de dónde proviene la gran cantidad de millones para desarrollar las magníficas, opulentas y muy magnánimas campañas. Eso no forma parte de la evaluación, por parte de la mayoría electarada.

Por otro lado, el congreso en particular y el estado en general nos aplican una férrea y muy estricta dictadura con el superfluo cuento del “derecho a voto”. No tenemos derecho alguno, se trata simplemente de una obligación, imposición y exigencia para asistir a la mesa de votación y sufragar. Eso no es todo. La cereza en la torta la ponen cuando estamos cargados de la responsabilidad de emitir nuestro voto por alguna agrupación o partido político. En caso de no hacerlo nuestro papelito, bien doblado y colocado en el ánfora no sirve para nada. Es como si lo hubiéramos metido al wáter y baldeado. Lo consideran NO VÀLIDO.

Si usted considera, como lo consideramos la mayoría, que NINGÙN candidato merece el privilegio de su voto, cuando va a ejercer su deber de sufragar y lo realiza sin marcar opción alguna, es como si no hubiera asistido a la votación. De lo único que se libra es de la multa. Esa opinión o decisión suya NO SIRVE PARA NADA. Si por el contrario, usted considera que un voto en blanco es riesgoso porque los muy honrados miembros de mesa, personeros y ejecutivos de los organismos de control electoral podrían llenar la hoja de acuerdo a sus conveniencias politiqueras, decide borronearla o escribir algunas groserías, para desahogarse, convirtiendo su cédula de sufragio en un voto VICIADO, tampoco sirve su decisión. No la cuentan. No existe. En resumen: Sus decisiones carecen de valor o sentido si no cumple con la obligación impuesta de votar por alguno de los desvergonzados politicastros. Si esto no es dictadura, no sé que nombre ponerle.

Las estadísticas de las elecciones parlamentarias, realizadas el 10 de abril pasado, en Loreto, nos indican que 30% de los electores arrojaron en blanco o viciado y otro 30% no asistió a sufragar. En resumen, se van a elegir a los congresistas que representarán a nuestra región con sólo el 40% de los ciudadanos con obligación de votar. No es un chiste ni una exageración. Puede entrar a la página de la ONPE y revisar lo que estoy indicando. ¿Es legal y formal esto? ¿La minoría absoluta tiene el poder de decisión? ¿A esto se denomina DEMOCRACIA?

Considero que este es un tema que amerita una evaluación completa y decisiones populares tajantes. TODOS nosotros tenemos que participar para que se generen leyes que equilibren los extremos a los que nos han expuesto. De seguir así, nuestras posibilidades de progreso y desarrollo se van a estancar.