Cinco años de apuesta adolescente

Oraldo Reátegui*

Todos los sábados por la mañana, durante dos horas, un puñadito de adolescentes, entre varones y mujeres, asalta la cabina de radio La Voz de la Selva, se toman literalmente el micro y hacen uso de “su palabra”. Suenan las músicas que más les gustan, las que están de moda, las que sus compañeros de colegio han escogido como las mejores de la semana. Y entre música y música, que para bien o para mal es de consumo masivo adolescente, está su palabra, su identidad, su posición en la vida y en el mundo. Por sus preguntas y por sus micros ha pasado una ex ministra de educación, una chica “emo”, una ex ministra de la mujer, madres adolescentes, ex congresistas, equipos de futsal escolar, congresistas, adolescente raperos (que componen rap), la candidata del Frente Amplio, directores y ex directores de educación, madres de familia solteras, curas, niños de colegios que salieron primer lugar de la Evaluación Censal, alumnos de los colegios de alto rendimiento, y muchos actores más.

“Habla Huambrillo”, así se llama el programa producido por adolescentes de Iquitos que este año cumple cinco años de emitirse semanalmente en radio La Voz de la Selva. No pasan de quince, que pertenecen a distintos colegios de la ciudad. Son de entre primer y quinto de secundaria, aunque en ocasiones se ha tenido “huambrillos” de primaria. Se reúnen todos los jueves para discutir lo que ellos sienten que son los temas fuertes de la semana. Lo plantean y replantean, lo cuestionan, lo analizan, lo desdoblan, lo leen entre líneas. Su criticidad busca siempre enfocarse desde la perspectiva adolescente.

Qué es “Habla Huambrillo”. Es una apuesta por la adolescencia, por esa etapa de la vida tan marginada, tan estigmatizada, tan agredida, tan tratada a la ligera. Radio La Voz de la Selva encuentra en esa edad a lo mejor de nuestra sociedad, de las etapas de la vida del ser humano. En la adolescencia está la esencia del cambio, la rebeldía contra el estado de cosas, la resistencia al continuismo, la insatisfacción con lo obsoleto y dogmático. En la adolescencia está la luz del cambio, la inspiración de un mundo nuevo, la provocación por el cambio permanente, por la libertad, por la autenticidad, por el amor y la pasión.

De qué hablan “los huambrillos”. De todo, de todo lo que les ocurra e interese. Han tenido secuencias de las más diversas, desde secuencias de mangas (historieta japonesa), hasta secuencias de farándula crítica. “Los Huambrillos” hablan de todo, dando gala de la amplitud de temas que les preocupan, unos más que otros y unos menos que otros. Un tema, gozado en extremo por ellos, es el cuestionamiento a la educación, en especial a la escuela y a sus profesores. Reclaman una escuela que los respete, que los escuche, que los tenga en cuenta en el gobierno escolar. Reclaman de la escuela una educación pertinente y con enfoque de derechos. Ya no creen en eso de “los buenos alumnos”, ese cuento lo han cambiado por una realidad diferente, la del “alumno ciudadano”, que mira, escucha, piensa y responde, protesta y propone. Han cuestionado con respetable rebeldía e indignación a las autoridades locales, regionales y nacionales, les han dicho su verdad a congresistas de la patria. También han organizado campañas de solidaridad con sus pares o con las familias, como una jornada llamada “Día del juego en familia”, cuando convocaron a las familias de Iquitos a pasar una tarde de juegos con sus hijos, jugando aquellos “juegos del ayer”, como mundo, kiwi, matagente, canchita (tablero lleno de clavos que hacen de canchita de fútbol, más una bola de vidrio y un palito), trompo, cometa, entre otros. No han estado ajenos a los temas de equidad de género, diversidad sexual, racismo, drogas, bullying, entre otros. Nada se les escapa, ni el cine, ni el teatro, ni la política, ni el sexo, ellos todo lo tratan.

Un asunto central en el “Habla Huambrillo” es el protagonismo adolescente. Los temas y los invitados buscan dejar evidencia que el discurso social negativo sobre los adolescentes, que los estigmatiza como rebeldes, complicados, renegados, indisciplinados, difíciles, no es real. El objetivo es demostrar, y demostrarlo con evidencia y con fuerza, que los y las adolescentes no son el estereotipo denigrante que la sociedad ha construido sobre ellos. Reconocen que son rebeldes, pero lo reconocen como una virtud, como una condición necesaria para la construcción de una sociedad más justa, en la que el “adultocentrismo” no sea la tiranía del poder de una edad.

Y es que los adolescentes de hoy no se parecen en nada a los adolescentes de ayer, ahora están mucho más informados de lo que pasa en su mundo (pequeño aún porque la escuela los reduce a una vida escolar de tareas), tienen muchas más y mejores posiciones frente a la realidad. Ya no son las niñitas y niñitos de antes que solamente vivían de “las obligaciones escolares”. Hoy, con sus celulares, tablets y laps, tienen acceso a todas las fuentes de información (claro que también de deformación, lamentablemente), pero su presencia y participación en la realidad actual es ya no latente, sino activante. Los y las chicas están activando respuestas en sus propias claves, no se quedan de brazos cruzados frente a lo que pasan, están construyendo respuestas. Su clave, su código, no es alcanzado por la razón adulta, programada, definida, encadenada al paradigma en crisis.

Tan diferente son los y las adolescentes de hoy, que un programa de dos horas semanales ya les queda chico, por eso están empezando a tentar un programa de televisión. Quieren asaltar todos los medios, hacerse saber, hacerse oír, hacerse entender, exigen su cuota de trabajo en la construcción de una nueva sociedad, más justa con ellos, más respetuosa de sus derechos y de sus sueños…y La Voz de la Selva, les está acompañando, con la suficiente cercanía y con la necesaria distancia. Ellos son los protagonistas, la radio es solamente el medio.


(*) Director de LVS.